Educando en el voluntariado

“El sol saldrá pronto”, así se despiden Rocío Faraco y su hija Elena en la carta que han escrito para una residencia de ancianos, participando en Cartas contra la soledad.

Este mensaje positivo y de esperanza es uno de los objetivos que se ha marcado Rocío, voluntaria de Madrid, para estos días de voluntariado desde casa.

Ella y su familia están participando en varias iniciativas online enviando cartas y dibujos destinadas a residencias de ancianos y hospitales.

En estas cartas y mensajes, se presentan, cuentan alguna historia o simplemente intentan dar ánimos pensando en todas aquellas personas que dentro de esta situación están atravesando dificultades. “Ahora creo que debería ser una obligación colaborar, ya que sólo con mandar un mensaje o un dibujo le alegras la vida a mucha gente. Cuesta muy poco”. A veces también les hacen preguntas por si alguien se anima a contestar.

 

Sólo con mandar una carta o un dibujo le alegras la vida a mucha gente. Cuesta muy poco.

Rocío Faraco

Rocío empezó su actividad como voluntaria hace apenas tres años y su motivación le vino dada por su hija, ya que a través del voluntariado quiso mostrarle otras realidades distintas a la suya. “Quería que viera que hay personas que necesitan ayuda y no todos los niños tienen la misma situación que ella”.

Rocío ha participado en numerosas iniciativas que le han marcado de una forma muy intensa. Recuerda sobre todo la primera actividad en la que conoció a la asociación ACTAYS, y a partir de la cual entabló una relación muy bonita con ellos. “Ayudar a los demás, te ayuda a ti mismo. Es algo muy gratificante”.

Aunque en las actividades online no se recibe una respuesta inmediata de los beneficiarios, Rocío recuerda a los voluntarios que, ahora, desde casa, se requiere un esfuerzo muy pequeño y el resultado es inmenso. “No nos cuesta nada, con media hora de nuestro tiempo a la semana, ya se puede ayudar a muchísima gente”.

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