Intercambiar experiencias enriquece

Julio Velasco y Chus Sicilia son dos burgaleses que han estado detrás de la organización del 6º Encuentro Anual de Delegados. “Ha sido una gran responsabilidad y un profundo orgullo haber participado en la organización de esta reunión de ámbito nacional”, comparte Julio, delegado de Burgos.

Para Yolanda Jiménez, voluntaria desde hace más de 10 años y delegada en Madrid, el encuentro es “una oportunidad para reunirse con más de cien personas que comparten las mismas inquietudes. Es una ocasión única para renovar fuerzas e intercambiar experiencias, retos y buenas prácticas”.

A lo largo del fin de semana hubo coloquios importantes. También momentos de crecimiento personal durante los grupos de trabajo “de donde surgieron las mejores ideas”, según cuenta Chus: “un tiempo de calidad en el que compartimos iniciativas que hacen que el voluntariado sea mejor”. También se vivieron momentos muy emotivos, “que nos tocaron la fibra, como cuando bailaron los chavales con discapacidad de la Fundación Aspanias”, explica Yolanda, o “cuando Edurne Pasaban nos llevó al límite con su sinceridad”.

Los tres afirman que el voluntariado es una forma de vivir y sentir: “en un modelo de sociedad como el nuestro existe la necesidad del voluntario, porque hay personas que necesitan apoyo, ya sea con nuestro tiempo, con acompañamiento o escucha”, explica Chus. Julio está de acuerdo porque para él cualquier voluntariado tiene un impacto transformador: “las actividades recurrentes son las que más fuerza tienen, pero las puntuales sirven para concienciar y poner sobre la mesa una realidad”.

Ahora toca arremangarse y ponerse manos a la obra

Chus Sicilia

Estos voluntarios con más de diez años de experiencia a sus espaldas saben que para ser voluntario hay que estar cómodo y sentirse satisfecho con el colectivo al que se dedica el tiempo; “cada uno está más cómodo con un colectivo y si te deja de satisfacer hay que entregarse a otro”, comenta Yolanda, quien dedica la mayor parte de su tiempo a la infancia y las personas discapacitadas.

La conclusión del fin de semana es que ha sido un gran encuentro con espacios para los voluntarios, charlas y mesas redondas. Un congreso, como dicen los voluntarios, “dinámico en el que ahora toca arremangarse y ponerse manos a la obra”.