La Semana Social une

José Miguel Ruiz calcula que en la Delegación de Castilla y León, durante la Semana Social, se han llegado a realizar unas 3.000 horas de voluntariado. Es el primer año que ejerce como delegado desde que se inició como voluntario y, como él cuenta: “Este nuevo cargo me permite tener una visión general y tomar conciencia de la importante labor que realizan los voluntarios”.

Tiene muy presentes a las personas que anteriormente ocuparon su actual puesto, “son un espejo y una guía a seguir”. Reconoce también que tiene la suerte de poder contar con ellos siempre que los necesita. Y es que los delegados son casi tan necesarios como los voluntarios que están en el terreno: “Son piezas clave durante la Semana Social, pero sobre todo el resto del año, ya sea de forma recurrente o puntual”, enfatiza.

Una de las características más importantes de participar en la Semana Social es la capacidad de hacer red y generar experiencias junto a los compañeros con los que habitualmente trabajas. “Son vivencias que te unen”, destaca.

En palabras de este voluntario y delegado castellanoleonés: “Cuando te inicias en el tercer sector buscas iniciativas en las que crees que va ser más útil o vas a estar más cómodo, pero conforme pasa el tiempo se despiertan las ganas de buscar acciones nuevas, moverse y participar en otras asociaciones”.

Para José Miguel es importante dosificar el tiempo que se invierte en hacer voluntariado: “A veces acabas una actividad con tantas ganas de repetir que en seguida te apuntas a la siguiente”, pero como dice él: “Hay que hacerlo de manera gradual, porque el voluntariado es exigente: requiere tiempo y energía”.

"El voluntariado es exigente: requiere tiempo y energía".

José Miguel Ruiz

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