Desafiando al mal tiempo con ONCE

El pasado sábado, 17 de marzo, voluntarios de “la Caixa” de la delegación de Aragón y de la delegación de Navarra acompañaron, en su ya tradicional excursión, a personas con visibilidad reducida y personas ciegas de ONCE de ambas comunidades y de La Rioja, a un paseo con raquetas de nieve en Portalet (Huesca).

Participamos 25 voluntarios, 56 personas de la ONCE y 8 hijos de los voluntarios y amigos.

Ricardo Lopez  Pascual, coordinador de la actividad en Aragón nos narra su experiencia.

“La nieve y la niebla no dejo de hacer su presencia durante toda la jornada, a excepción de 15 minutos al final, que nos dejó ver la espectacular panorámica del paisaje donde se realizó la excursión.

No pudimos cumplir nuestro objetivo de llegar al Pico Canal Roya por la meteorología, pero el grupo más avanzado no dejó de andar durante casi 3 horas.

El año que viene lo volveremos a intentar. Como todos los años, nuestros amigos de ONCE, esperan ansiosos la llegada de esta bonita actividad que les acerca a la nieve y a la naturaleza invernal, algunos con la idea de dar un paseo y ponerse por primera vez unas raquetas, algo que para una persona ciega es mucho más difícil, otros porque repiten la experiencia, y los más atrevidos esperando que cada año se superen a sí mismos con nuevos retos”

 

María Grijalba, subdelegada de la Delegación de Navarra y voluntaria referente en la actividad de la Delegación nos narra su experiencia:

“Como Voluntaria de ”la Caixa” que soy, no puedo más que agradecer la oportunidad impagable de compartir año tras año, y ya van 5, esta jornada con la ONCE y los compañeros de Zaragoza. No es sólo el día de la excursión, sino el entusiasmo con el que se prepara todo durante un mes antes, desde el bus hasta la mochila con el bocadillo, pasando por el alquiler de las raquetas y la elección de la ruta, ese madrugón de las 5 h para cerciorarte de que todo marcha según previsto, y ese encuentro con los afiliados de la ONCE en el bus, muchos de ellos repetidores que te recuerdan con cariño, otros novatos que vienen a comprobar en persona la experiencia que les han contado.

Son unas horas muy intensas en las que siempre aprendes cosas de ellos. Yo les ayudo a calzarse las raquetas, a cruzar puentes estrechos, les describo el paisaje por el que vamos… y aun así soy yo la que siempre recibo más, son ellos los que sin saberlo me enseñan a mí a valorar los detalles del día a día que de normal me pasan desapercibidos, a valorar la grandeza de ver lo que durante el día no veo y ven ellos sin ver… pequeñas curiosidades que me hacen reflexionar mucho… cuando llegué el sábado a la noche a casa, pesaba mucho más los buenos recuerdos del día que el cansancio. ¡Sólo queda un año para la próxima!”

Os animamos a participar en la próxima excursión!

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