Salida a Port Aventura: acompañamiento y diversión

Cualquier niño sueña con ir a un parque de atracciones y sentir la libertad de tocar el cielo con los pies y la adrenalina del descenso en una montaña rusa. Además, si la experiencia se vive con amigos el recuerdo que queda en la memoria acaba siendo galáctico.

Por este motivo, cinco voluntarios se apuntaron a la excursión al parque de atracciones Port Aventura, en Tarragona, que la entidad Hermanas Servidoras de Jesús de Cottolengo del Padre Alegre había organizado con un grupo de 17 usuarios con discapacidad intelectual. No todos eran niños pero sí que tenían en común las ganas de divertirse y vivir una jornada diferente.

La voluntaria, Amàlia Sánchez, comentaba que “compartir es vida” y situaciones como esta reafirman este pensamiento. “Nuestro espíritu aventurero se siente satisfecho haciendo voluntariado, además, darse a los demás tiene un beneficio directo sobre uno mismo”, confirma la voluntaria.

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