Una familia de voluntarios

No recuerdo cuándo fue la primera vez, pero he participado en muchas actividades junto a los compañeros que me animaron a esta ilusión: Rafa, Jerónimo, al principio y Javi, Marina...Pero lo mío con los Voluntarios viene desde hace muchos años, casi desde que empecé a trabajar en la entidad.

Siempre he hecho de voluntaria con mi familia, creo que es fundamental que la familia disfrute con el voluntariado. Hemos participado en actividades con niños, con ancianos, con menores en exclusión, con voluntarios ambientales, pero lo que más nos llena es cuando vamos con discapacitados.

 

Creo que realizar actividades de voluntariado con mi familia nos aporta valores para nuestro día a día, mis hijas son pequeñas, nacieron siendo voluntarias y les encanta ir, aunque no tengamos polos de su talla. Ven que hay personas en circunstancias especiales o diferentes y aprenden de esa diversidad.

Realmente ha llegado un punto en el que participo de voluntaria más por ellas que por mí, por lo que les inculcamos con el voluntariado.. En casa el día que nos ponemos el polo azul sabemos que será un día especial.

A los compañeros siempre les digo que no es necesario participar en todas las actividades que se programan, que solo con una al año es suficiente.

No concibo el voluntariado sin poder compartirlo con mi familia. Es una manera de enseñar a nuestros hijos lo afortunados que somos, y de que vean que en la vida hay que dar un poco de nosotros mismos a los demás, sólo así construiremos entre todos un mundo mejor

 

No concibo el voluntariado sin poder compartirlo con mi familia.

Beatriz Martínez Rico