Cuatro historias sobre la Semana Social

Si en algo destaca la Semana Social es en las infinitas historias que la rodean. Historias que viven sus protagonistas y que tenemos la suerte de relatar a través de sus palabras.

Aquí compartimos con vosotros cuatro de ellas.

Jordi, un clásico en la Semana Social

Con el “negocio en la mente y las personas en el corazón”, Jordi Portillo, director de Canal Agentes Financieros AgroBank, es la personificación del gran voluntario que todo el mundo lleva, o debería llevar, dentro. Extremeño de cuna hoy trabajador de CaixaBank en los Servicios Centrales de Barcelona, Jordi nos representa. “Aprovecho este fin de semana en Badajoz para acompañar al cine a personas con discapacidad visual de la ONCE”. Jordi conjuga el ocio con la pasión por la ayuda y el deporte. “Los voluntarios tenemos vocación de ayuda. Lo descubrí ya en el 2006 cuando en CaixaBank me acerqué a los Special Olympics”, nos comenta.

Los Special, la ONCE, la Cruz Roja —con la que explica que “entramos en la cárcel para hacer deporte con los presos”—… Jordi Portillo no se cansa. Es “el clásico”: “Con el síndrome de Down también me volqué, sobre todo cuando estuve en Toledo. Ahí más que nunca me dejaron entrar en las casas de personas con síndrome de Down, ya que les ayudábamos con la gestión en los pisos que compartían”.

Estamos contagiando la ilusión a los que más la requieren y también a los clientes que nos conocen y acompañan

Elena Cortés

Su trabajo en CaixaBank le ha llevado a varios puntos de España. Hoy, en Barcelona, vehicula su colaboración, por ejemplo, a través de la Fundación Catalònia: “Atendemos a un millar de chicos y chicas que tienen un grado de discapacidad alto mediante diversas actividades (como por ejemplo pintar, participar en la orquesta…)”. Hubo un día en el que Jordi empezó esta aventura del voluntariado. Pasan los lustros y no tiene ningún motivo para bajarse de ese barco. Es un ejemplo.

Martina, la clienta reincidente

Martina Boté no trabaja en CaixaBank. Pero sí que ha tenido relación directa como clienta, desde hace años. Un buen día, cuando todavía ejercía como directora de recursos humanos en una empresa sueca, Martina empezó a reflexionar: “Estaba todo el día de la oficina a casa, de casa al aeropuerto, del aeropuerto al hotel… y cuando llegaba a casa el fin de semana solo quería descansar. Empezaba a darme cuenta que la vida eran otras cosas… y a raíz de unos cambios organizativos me desvinculé de la empresa en la que estaba y decidí nutrirme y compartir al mismo tiempo el conocimiento y experiencia de vida que tenía para ofrecer”.

Entonces, tras desvincularse de la empresa y en contacto con Sara, de CaixaBank, en Fornells, Martina encontró el camino. “Me comentó que en ”la Caixa” había un grupo muy potente y activo de voluntarios”. Así que sin pensárselo dos veces decidió probar. “Me hablaron del Programa Reincorpora de reinserción laboral y comprendí que mi perfil encajaba perfectamente ahí. Diseñé el taller 'Cómo gestionar el proceso de búsqueda de trabajo'". Enseñar a desmitificar la empresa, ayudar a encontrar el valor que cada persona tiene y puede aportar, son algunos de los trucos que enseña en sus talleres.

Tras estas vivencias, Martina considera sentirse “llena, satisfecha; haciendo algo que tiene sentido, pese a que no paro, raramente me canso. Además, cada día recibo estímulos para seguir y alegrarme al ver que estoy rodeada de gente buena”.

La familia comprometida de Marta

Una excursión por la nieve que acaba siendo una maravillosa subida al Piedrafita sin nieve, pero con brotes verdes para la vida. A Marta Larraz le sucedió este feliz encuentro con la solidaridad y el voluntariado. Ha participado recientemente, y por primera vez, en la Semana Social junto a toda su familia. “Qué buenísima experiencia. Íbamos con personas con poca visión. En principio íbamos a una excursión con raquetas de nieve de una hora y media. Pero acabamos en Piedrafita porque no había nieve. Era un camino empinado y ahí estaba Ricardo, universitario, que lo superó todo. Él veía mis pies, pero no el suelo. Le fue suficiente para coronar la cima”. También sus hijos, gemelos de trece años, participaron de dicha travesía. Ellos acompañaban a Pablo, un niño de diez años, con visión reducida, que saltaba de piedra en piedra.

Fue un encuentro que nadie olvidará. Ni Marta, ni su familia, ni tampoco aquellos que llegaron a Biescas con los autobuses que CaixaBank y la ONCE organizaron desde Zaragoza y La Rioja. “Nos conocimos todos, compartimos, nos reímos y aprendimos los unos de los otros”.

 

Marta va a volver. Y no lo hará sola. Le hace tilín eso de jugar al golf con los miembros de ATADES. Así que, con su poder de convicción, ha conseguido que tres compañeras de su oficina, la agencia Capitán Portoles de Zaragoza, la acompañen próximamente, con sus respectivas familias, para unir el golf, sus vidas y las de los chicos y chicas con síndrome de Down.

Un equipo CaixaBank al completo

Hacía un frío de invierno en plena primavera. A merced del viento desordenado de la plaza del Pilar de Zaragoza, los trabajadores de CaixaBank atendieron a las cámaras de Aragón Televisión. “No tenemos frío porque el calor que da echar una mano a los que más lo necesitan lo compensa todo”, declaraban. Lo secunda Elena Cortés, directora de Banca Privada y Premier de la DT Aragón - La Rioja, que empuja el carro de uno de los ancianos del Centro de Mayores Virgen del Pilar. Y lo hacen por segunda vez tras una primera experiencia exitosa durante la pasada Navidad. En esta ocasión, apunta Elena que “la idea era ir al Pilar y luego a comer churros, pero todo acabó en una merienda cena, ya que nos entretuvimos compartiendo vivencias”. Para Elena y sus compañeros, el poder participar en este tipo de actividades hace que estrechen lazos y se sientan como un equipo. “Todos tuvimos un sentimiento de pertenencia muy elevado. Vinieron incluso seis clientes a los que la experiencia también les fue muy grata”. No fueron los únicos, porque durante la Semana Social se sucedieron las acciones solidarias por todo el territorio aragonés. “Estamos contagiando la ilusión a los que más la requieren y también a los clientes que nos conocen y acompañan”, indica Elena, que tiene también la intención de involucrar a su hijo de doce años en estas actividades que tanto le reportan desde el punto de vista emocional.