El entusiasmo es contagioso

Ir al cine con los niños es la actividad predilecta de María Rosa Barrera, “parece sencilla pero sin duda es la que más me llena”, cuenta que “las caras de emoción y el entusiasmo son contagiosos”.

Esta majorera participa en acciones de voluntariado desde 2014.

Narra que por esa época disponía de tiempo libre y pensó que invertirlo en personas que pudieran necesitarla era la mejor opción para llenarlo: “Nos creemos que nuestra realidad es la de todo el mundo hasta que te asomas un poco al voluntariado y te das cuenta de que vivimos muchas veces en una burbuja”, comparte.

Para María Rosa no solo los niños son muy agradecidos: “también las personas mayores, que por desgracia en algunos casos están muy solas y tienen poca visibilidad en la sociedad”. Si algo tienen en común estos colectivos es que; “cuando ven que te involucras con su bienestar, en seguida pasas a ser su “amiga”. Sí, sí, “amiga”. Me lo han dicho tantas veces…¡Y yo feliz!”

Me llaman amiga, y yo soy feliz

María Rosa Barrera Díaz