La experiencia de compartir el talento

Alma Romero, Javier Padrón y Ángel Dieste son expertos en finanzas y comparten su talento en los talleres de Educación Financiera, dirigidos a distintos colectivos. Los tres adaptan el lenguaje y los ejemplos al público, según sean personas mayores, inmigrantes o jóvenes.

En la isla de Gran Canaria, Javier Padrón ha participado en tres talleres este año. En las diferentes sesiones, el perfil del grupo siempre es diferente y él intenta averiguar quién será el público para adaptar el lenguaje y hacerlo afín.

Para él, lo mejor del taller es que los alumnos “te den las gracias porque lo que les has explicado les va a ser muy útil. En la última clase había una señora que parecía tímida y me rehuía la mirada; el último día del curso se acercó a contarme que por fin había entendido por qué no llegaba a final de mes”.

El personaje que usa para entrar en materia es Carmen, una señora que tiene unos ingresos mensuales de 600 euros. “Cuando he dibujado el perfil”, explica, “puedo desarrollar conceptos más complejos como son los préstamos o el endeudamiento”.

Ángel es de Burgos. Él también adapta su lenguaje al público al que se dirige: “Cuando hablas de economía es indispensable conectar con la gente”. Para ello, nos cuenta, “busco ejemplos en la vida cotidiana, así los oyentes se sienten identificados”. Ha llegado a impartir talleres para 40 personas. “Lo que más me gusta es incentivar la participación, que sean ellos los que expongan sus dudas”. Ángel se prepara bien las clases porque quiere que sean útiles. El próximo reto que tiene entre manos es el público joven: “Siempre he impartido los cursos a inmigrantes y personas mayores. Ha salido la oportunidad y tengo ganas de adaptarme al nuevo público; conocer sus intereses o aficiones. Siempre se aprende”.

Cuando hablas de economía es indispensable conectar con la gente

Ángel Dieste

En muchos casos son las asociaciones las que demandan estos talleres, y hacen de puente entre los Voluntarios de ”la Caixa” y los beneficiarios. Alma es una de las implicadas en Huelva.

“Empecé para echar una mano, pero confieso que estoy enganchada, y he aprendido a ver la vida con otros ojos”, comparte. Alma también utiliza una jerga adaptada: “He tenido en clase refugiados políticos que apenas hablaban nuestro idioma, también jóvenes que están a punto de cumplir 18 años que son huérfanos y que nunca han oído hablar de economía”.

Estos cursos, que se ofrecen en todas las delegaciones de la Asociación de Voluntarios de ”la Caixa”, en general, son de cuatro horas lectivas y constan de varios módulos. El primero gira en torno a aspectos genéricos relacionados con la economía doméstica, y concluye con un ejercicio práctico que consiste en elaborar un presupuesto adaptado. El segundo módulo, más concreto, profundiza en el producto financiero, por ejemplo, el de cómo controlar los gastos, los tipos de tarjetas que existen o cómo entender la letra pequeña cuando se solicita un préstamo. A veces es difícil seguir un temario. Alma cuenta que hubo un día en que estaban hablando de la protección de datos y de los tipos de tarjetas “y de repente los jóvenes empezaron a compartir experiencias sobre compañías móviles. Era evidente que este tema les preocupaba mucho más que la economía doméstica, que en definitiva no se adapta a su realidad”.

Javier está convencido de que cuantos más cursos diriges, más cómodo te sientes con la materia. Alma recomienda ir de oyente las primeras veces: “¡Así pierdes el miedo y te das cuenta de que el ambiente es distendido y cómodo!”, exclama con convicción.