El verano se inunda de música

María Grijalba no sabe decir que no. Así que cuando desde la Delegación de Barcelona la llamaron para invitarla a participar en el Congreso Internacional de Pueri Cantores (‘niños cantores’ en latín) como voluntaria, no lo dudó, pese a ser de Pamplona y estar en plenos sanfermines.

Jesús Gómez de la Peña viene de Madrid, se ha juntado con un grupo de voluntarios que con muchas ganas han cogido el Ave dirección Barcelona para colaborar en todo lo que se necesite. 

Como cuenta María, este encuentro le da la oportunidad de disfrutar de dos de sus pasiones: la del voluntariado, que lleva desarrollando desde hace tantos años que ha perdido la cuenta, y la de la música.

Y es que esta celebración mundial que reúne a 4.000 niños cantores, de 13 a 21 años y de 14 nacionalidades distintas, ha llenado de música coral la ciudad de Barcelona y alrededores, entre el 11 y el 15 de julio.

Durante estas cinco jornadas musicales, la participación de más de 200 voluntarios de la Asociación de Voluntarios de ”la Caixa” ha sido esencial para poder llevar a cabo todas las actividades programadas. Se trata de conciertos en diferentes iglesias y actos en emblemáticos puntos de Cataluña, como el espectáculo de luz y agua en la Fuente Mágica de Montjuïc, el concierto en la basílica de la Sagrada Familia o el canto por la paz en el monasterio de Montserrat.

Como cuenta Jesús: “Estaba todo tan bien organizado que a veces no sabíamos qué podíamos hacer más allá de repartir agua y acompañar a los chavales que tenían alguna necesidad puntual”. Jesús recordará esta experiencia porque le ha servido para relacionarse con otros voluntarios de la Asociación: “Me ha parecido muy enriquecedor conocer e intercambiar vivencias con voluntarios de otros territorios. ¡Tendríamos que hacerlo más a menudo”, cuenta con orgullo.

 Marta Gil, jefa del departamento de voluntariado añade: “El voluntariado se basa en el esfuerzo y en la creencia de que podemos construir una sociedad más justa. Su tarea anónima y desinteresada llega cada día a las personas que más lo necesitan".

A María, además, se le iluminan los ojos al recordar esos días: “Cuando veo cantar a estos niños se me ponen los pelos de punta, ¿cómo es posible que estos cuerpecitos tan pequeños posean estas grandes voces? ¡Es pura armonía!”, exclama con vehemencia.

Este congreso, que ya se celebró en Barcelona hace 20 años y que cumple su 42.ª edición, representa para los jóvenes y para los coros una ocasión única de intercambio y enriquecimiento cultural. Una manera de cantar juntos diferente de como lo hacen en su parroquia o escuela. Y para los voluntarios es una oportunidad de acompañar a chavales de todo el mundo que llegan a Cataluña ilusionados y con muchas horas de ensayo a sus espaldas.

¡Gracias a todos los que lo habéis hecho posible!