Tres años de compromiso

Bianca Rovira, de Barcelona, se enganchó al voluntariado después de participar en una actividad durante la Semana Social junto a sus compañeros.

La actividad a la que se había apuntado consistía en acompañar con juegos a los ancianos de una asociación. Lo que pasó después la enganchó para siempre.

Relata con ilusión que se había apuntado para acompañar a estos ancianos durante las actividades lúdicas que organizaba la asociación. Pero, para su sorpresa, la monitora tuvo una idea que le pareció brillante: “Y si juntamos a los ancianos con los niños, ¿qué pasaría?”. Ese día no lo puede olvidar: “Fue revelador ver cómo, en un momento, los mayores rejuvenecían gracias a la vitalidad contagiada por los pequeños. En ese momento me di cuenta de que tu vida cambia cuando ves que con muy poco de ti puedes ayudar tanto”, concluye.

“Ya hace tres años que participé y no he parado”. Esta voluntaria de Barcelona se ha sumado a muchas actividades y muy diversas, desde llenar bolsas con comida hasta enseñar a leer, jugar a baloncesto o ir de ruta por el bosque. Pero lo que todas las actividades reúnen, según cuenta, es “que estoy rodeada de un equipo fantástico y de muchas sonrisas, tanto de ayudantes como de ayudados. Eso, para mí, es lo mejor de todo”.

Mi primera actividad fue reveladora

Bianca Rovira