Toda ayuda es necesaria

María Eugenia Garrido, Geni para los más cercanos, es una voluntaria incansable que disfruta tremendamente ayudando a los que más lo necesitan, y además, es capaz de transmitirlo sólo con escucharla.

“Hace más de 8 años que soy voluntaria y desde entonces estoy enganchada” comenta María Eugenia recordando la primera actividad a la que asistió, y que consistía en dar talleres sobre economía básica y gestión de recursos a mujeres inmigrantes recién llegadas.

Desde aquella primera inmersión en el voluntariado hasta hoy, sus ganas y motivación no han hecho más que impulsarle a seguir, incluso ahora en estos tiempos de confinamiento. Esta nueva situación no ha supuesto un parón en su actividad como voluntaria si no más bien todo lo contrario. Además de participar en Cartas contra la soledad, María Eugenia coordina un grupo de mujeres que están cosiendo mascarillas para después donarlas a varias asociaciones y residencias. A través del teléfono se coordinan el trabajo y se ayudan unas a otras, “todas las señoras que cosen son personas que ahora tienen una tarea en común, y se sienten útiles. Sólo pensar en la vida que les está dando participar y la actividad que les genera, solo esto ya merece la pena”.

Como parte de la junta de la delegación, también ayuda a coordinar a los voluntarios de Girona para hacer llamadas telefónicas a personas mayores que viven solas, y animarles el día con una conversación. Una actividad que tanto los voluntarios como los beneficiarios han valorado muy positivamente ya que en estos días, una buena charla es capaz de levantarnos el ánimo casi sin darnos cuenta.

Necesitamos manos, brazos, y de todo, y sólo animándole a alguien el día ya hacemos mucho.

María Eugenia Garrido

Maria Eugenia hace un llamamiento a todos los voluntarios, y anima a todos a participar en alguna de las muchas iniciativas online que están surgiendo ya que toda ayuda es necesaria.