Aportar autonomía gracias a la cocina

El confort que da un buen plato de cuchara o la sensación del primer bocado de un rico postre son momentos efímeros que contrastan con el trabajo que hay detrás.

Aprender a combinar recetas, evitar desperdiciar alimentos y dominar el reaprovechamiento en los fogones son habilidades fundamentales que da la cocina. Pero, además, son herramientas de autonomía y gestión personal muy útiles para la vida adulta. Con esta premisa prepara Matilde Pulido, voluntaria de Jaén, sus clases de cocina on-line.

En colaboración con la Fundación Don Bosco, de Jaén, aporta sus conocimientos culinarios a los jóvenes que forman parte del programa de atención a menores tutelados. Estas clases de cocina son un paso más en su proceso de emancipación y les ayudan a conseguir esa autonomía necesaria para su independencia personal, una vez alcanzada la mayoría de edad: «Al estar tutelados, están acostumbrados a tener el plato en la mesa. Pero quieren aprender y están interesados en saber cómo prepararse su comida. Este interés ya es parte de la autonomía que necesitan».

Cada semana, Matilde realiza un vídeo con un plato sencillo pero versátil que les sirva para poder combinar con otros ingredientes. Los jóvenes visualizan el vídeo y preparan el listado de alimentos y utensilios necesarios. A través de videollamada, cada miércoles se reúnen para cocinar el plato en directo, guiados por la voluntaria: «Como previamente tienen la referencia del vídeo, esto les ayuda a poder hacerse una idea de la receta. Yo se la voy explicando paso a paso y ellos me siguen muy atentos y participativos».

Mientras cocinamos me cuentan sus gustos, o cómo les ha ido la semana. Para mí está siendo una experiencia muy positiva.

Matilde Pulido


Poco a poco van interiorizando conceptos y ya se animan a pedir sus comidas favoritas: «Me han pedido que les enseñe a hacer lentejas, pollo en pepitoria, merluza en salsa… A mí esto me alegra porque veo que están aprendiendo y les gusta». Además, en cada sesión charlan y conversan sobre la vida y los proyectos que tienen: «Mientras cocinamos, me cuentan sus gustos o cómo les ha ido la semana. Para mí está siendo una experiencia muy positiva».

A Matilde las actividades on-line le han ayudado a poder aportar esta dedicación semanal a su voluntariado: «Yo era una voluntaria puntual. Siempre he participado en la Semana Social y el Día del Voluntario, pero ahora, desde mi propia casa, puedo gestionar mejor el tiempo y tengo más disponibilidad».