Clases de inglés personalizadas

La rutina de una clase particular tiene unas posibilidades tan infinitas como sus integrantes decidan, siempre con la idea de buscar ese espacio de confianza y seguridad en el que fluya el aprendizaje.

Por ejemplo, las tarjetas de estudio o juegos de preguntas y respuestas son un recurso muy utilizado para aprender idiomas de forma eficaz con reglas mnemotécnicas que facilitan la asimilación de conceptos y vocabulario. Éste es uno de los métodos, junto a otro tipo de materiales como las lecturas que la voluntaria Inés López utiliza en las clases de inglés on-line que está impartiendo a una beneficiaria de la Fundación Manantial en Madrid: «A raíz del confinamiento empezamos las clases on-line y nos reunimos un par de veces por semana durante 30 o 40 minutos. Poco a poco ella ha ido asimilando la dinámica y, ahora, la veo disfrutar mucho».

Inés, que tiene experiencia dando clases particulares, reconoce que al principio les costó un poco establecer la parte tecnológica: «Probamos con Zoom pero le era más difícil seguir el funcionamiento de la clase. Al final, hemos encontrado el entorno ideal a través de videollamadas por Whatsapp y una tablet en la que ella va siguiendo las fichas de las actividades que yo le envío vía mail». 

Saber que estoy ayudando es algo que me reconforta y al ser on-line puedo aprovechar mucho mejor mi tiempo.

Inés López


Una vez salvadas las dificultades de conexión, el ritmo de las clases fluye muy bien y para Inés está siendo una experiencia muy positiva: «Saber que estoy ayudando a alguien que lo necesita me reconforta. En este caso, además, ella tiene la atención personalizada en base a sus necesidades y, al ser on-line, yo puedo aprovechar mucho mejor mi tiempo».

El caso de Inés es un ejemplo del impulso solidario que surge durante las épocas de crisis. Ella ya había sido voluntaria en alguna ocasión, pero durante la pandemia decidió dar el paso y formar parte de la Asociación de Voluntarios de ”la Caixa”: «Soy de Málaga y, ayudando a mi tía de vez en cuando, entré en contacto con el Voluntariado de ”la Caixa”. Estando ya en Madrid y, a raíz del confinamiento, decidí entrar de lleno y poder colaborar poniendo mi tiempo a disposición de quien lo necesitara».