«Mamá, ¡que me va a llamar Glòria!»

Esta frase tan urgente y sencilla resume de forma muy concreta la experiencia de Glòria Pareja, voluntaria de Barcelona que imparte clases on-line de refuerzo educativo.

«La empatía ha sido muy fuerte. Al principio costó un poco, pero después de varios meses hemos establecido una relación fantástica con los niños y sus familias». Glòria explica su voluntariado con una sonrisa constante. Su rutina con los tres estudiantes a los que acompaña en las clases le ha dado grandes momentos que nunca olvidará. Cada uno de ellos tiene unas circunstancias particulares, pero todos comparten la ilusión con que la reciben cada semana.

Su labor consiste en dar refuerzo escolar de forma semanal a tres niños de familias monoparentales con pocos recursos que necesitan este apoyo extra. En colaboración con BarcelonActua, cada 15 días realizan tutorías y evalúan el seguimiento de cada uno de ellos, quienes, gracias a esta iniciativa, han mejorado considerablemente su rendimiento escolar. La dedicación de Glòria ha sido excepcional, involucrando a las familias e, incluso, estableciendo contacto con los profesores para alinear las tareas buscando que sus sesiones tuvieran un efecto positivo: «Las madres se han involucrado enormemente y agradecen muchísimo recibir esta ayuda. Están muy contentas de ver los progresos de sus hijos».

Durante el confinamiento realizaban varias sesiones por semana, pero con la llegada del verano lo han reducido a una llamada semanal para que ellos también puedan desconectar y disfrutar de las vacaciones: «Ahora reforzamos en lo aprendido durante el curso, pero también hacemos juegos y me cuentan sus cosas. La verdad es que he establecido una rutina de confianza con ellos muy intensa».

Estas clases on-line han sido, para mí, la experiencia más bonita que he vivido siendo voluntaria.

Glòria Pareja


Este vínculo tan potente les ayuda también en su desarrollo emocional, por eso, Glòria continuará a su lado durante el verano y también curso que viene: «Estas clases on-line han sido, para mí, la experiencia más bonita que he vivido siendo voluntaria».