Diversión alrededor de la cocina

Alfonso Padilla, voluntario de Jaén, empezó su andadura en la Asociación de Voluntarios de ”la Caixa” de la mano de su amigo y voluntario Juan Vicente Morales. Su caso es un claro ejemplo de cómo el espíritu de voluntariado se transmite compartiendo las ganas de aportar y colaborar.

En estos días en los que cualquier mano es necesaria, Alfonso se planteó de qué forma podía ayudar y a través de los talleres de cocina surgió la oportunidad. Durante junio y julio está realizando unos talleres de cocina on-line junto a la Residencia Alhucema, entidad que trabaja para la integración de personas con discapacidad intelectual.

Cada semana, prepara un vídeo con un plato sencillo, sin demasiada elaboración y que sea resolutivo para los residentes de Alhucema: «Procuro cocinar recetas que ellos entiendan y puedan hacer bien, que no les resulte muy complicado». A continuación, los participantes visualizan el vídeo para hacerse una idea de la receta, preparan los ingredientes y el viernes comparten una videollamada en la que Alfonso les va guiando en el paso a paso de la elaboración: «Normalmente, en la cocina están 4 o 5 y cada semana se van turnando para cocinar. Mientras, en otra sala están el resto del grupo junto a las monitoras y van viendo la receta, también».

Esa conexión de los viernes, a la que se une su amigo y voluntario Juan Vicente, se ha convertido en un rato distendido y agradable para todos que va incluso más allá de la cocina: «Mientras cocinamos vamos charlando y ellos me cuentan sus gustos. Es un rato muy ameno y se nota que están interesados y lo disfrutan».

De estar tomando algo con un amigo a involucrarte en el voluntariado solo hay un paso y ganas de ayudar.

Alfonso Padilla


Para Alfonso, esta primera experiencia de voluntariado está siendo muy positiva y enriquecedora. Algo que, como él mismo recuerda, partió de una conversación entre amigos: «De estar tomando algo con un amigo a involucrarte en el voluntariado solo hay un paso y ganas de ayudar».