«Con el polo azul pierdo la timidez y saco lo mejor de mí»

Así de contundente se muestra Anastasia Zurita, voluntaria de Canarias, sobre su experiencia de voluntariado, sin duda, una faceta de su vida muy gratificante.

Anastasia siempre ha sentido inquietud por el voluntariado, pero tenía especial interés en formar parte de la Asociación de Voluntarios de la Caixa: «Llevaba tiempo queriendo inscribirme porque nos da la oportunidad de colaborar con muchos colectivos haciendo actividades de todo tipo: cultura, ocio, deportes, educativas, acompañamiento… El año pasado, la directora de una de las oficinas me informó de cómo apuntarme».

Para ella el voluntariado es una manera recíproca de compartir: «Cuando colaboro en una iniciativa ayudo a otras personas, pero al mismo tiempo ellos me ayudan a mí. Incluso en momentos personales duros, como mi divorcio, el voluntariado me daba esa motivación para compartir, aprender y experimentar tantas cosas en la vida que merecen ser vividas».

Anastasia ha formado parte de ese gran grupo de voluntarios que han participado en Cartas contra la soledad, una actividad que le ha traído recuerdos de niñez: «Me hizo recordar cuando escribía cartas a mis abuelos y me permitió conocer a Margarita, una residente con quien compartí inquietudes, aficiones, recuerdos e ilusiones». En sus cartas, ambas se trasladaron fuerza y ánimos para sobrellevar las circunstancias y conseguir superarlas con ganas y voluntad aprovechando, en este caso, los recursos que ofrece la tecnología.

Cuentos para dibujar fue otra de las actividades en las que Anastasia colaboró durante el confinamiento: «Aprendí a utilizar mi creatividad e imaginar historias para transmitirlas. Intenté que sirvieran para que los más peques también dejaran volar su imaginación». 

Valoro mucho poder seguir desempeñando el voluntariado gracias a las actividades on-line porque ser voluntaria me apasiona.

Anastasia Zurita


El voluntariado on-line ha sido un soplo de aire fresco que le ha permitido poder continuar con su labor desde casa: «Valoro mucho poder seguir desempeñando el voluntariado porque ser voluntaria me apasiona. Lo más gratificante es sentir que llego al corazón de las personas y ellas llegan al mío. Los recuerdos y la huella que dejan son imborrables».