Llamadas que dan esperanza

A Pedro Gómez, voluntario de Cádiz, el confinamiento le dio la oportunidad de poder participar de manera continua en el voluntariado. Durante esos días, formó parte del Programa de Mentoring acompañando con su experiencia y atención a un beneficiario de la Fundación Alendoy.

A través de llamadas de teléfono y mensajes de Whatsapp, Pedro realizó el seguimiento de la situación particular de este beneficiario, que junto a otros compañeros, vivía en un piso tutelado por Alendoy: «Son jóvenes que empiezan su vida laboral con el objetivo de poder obtener una independencia económica para poder emanciparse».

Sin embargo, el confinamiento les supuso un parón en ese plan y su necesidad de trabajar para conseguirlo. Por esta razón, ha valorado mucho las charlas con Pedro que, durante esa situación, le ha aportado una visión de experiencia y esperanza: «Ha sido un acompañamiento sobre todo emocional. Cada vez que hablaba con él me contaba sus preocupaciones y cómo esta situación le ha frenado un poco sus aspiraciones». 

Planificándonos bien, podemos ayudar a que el mundo sea un poquito mejor de lo que es.

Pedro Gómez


Para Pedro, esta experiencia ha sido muy importante y le ha hecho ver que dedicando un poco de tiempo a la semana se puede aportar mucho a quienes más lo necesitan: «Me he dado cuenta de que planificándote bien puedes ayudar para que el mundo sea un poquito mejor de lo que es».

Durante el verano, Pedro ha dedicado su tiempo a realizar llamadas de acompañamiento a personas mayores en residencias y también a aquellos que viven en soledad. «Dedicar una hora de mi tiempo a acompañar a una persona que pasa muchas horas en soledad creo que no tiene precio».