«El voluntariado forma parte de mis valores»

Ser voluntario es una experiencia vital muy intensa. La acción de dar nuestra disponibilidad en favor de otras personas para mejorar su situación lleva intrínseca una serie de valores humanos imprescindibles para la sociedad.

En casos como el de Elisabeth Navarro, voluntaria de Castilla-La Mancha, esa experiencia de voluntariado se comparte con la familia y para ella se ha convertido, incluso, en un aspecto más de la educación de sus hijos: «El voluntariado forma parte de los valores que quiero transmitirles como madre. Es una forma muy real de que mis hijos sean conscientes de que existen otras realidades muy distintas a la suya y que, además, están muy cerca».

Elisabeth es Voluntaria de ”la Caixa” desde hace ocho años aproximadamente: «Aunque siempre he tenido inquietud a nivel social, cuando entré a formar parte de la entidad y conocí la labor que lleva a cabo el Programa de Voluntariado de CaixaBank, no lo dudé». En su caso, ella colabora muy activamente durante la Semana Social en la que siempre intenta vincular a su familia: «En la Semana Social hacemos pleno participando todos los días en las actividades junto con mis hijos, mi madre, mi suegra... Hay colectivos con los que ya tenemos una relación especial porque nos conocen y cada edición nos esperan con muchísima ilusión».

Debido a las circunstancias, este año la Semana Social se vivirá de forma distinta: «En esta edición, haremos una sesión on-line con la asociación de niños de familias desfavorecidas con la que colaboramos habitualmente. Queremos enfocarlo como una presentación del curso y una oportunidad para ellos de hablar y contarnos cómo se sienten después de todo lo vivido estos meses».

Durante el confinamiento, Elisabeth continuó su labor de voluntariado desde casa: «Creamos un grupo para organizarnos y llamar por teléfono a personas mayores para hacerles compañía». Paralelamente, también siguió colaborando con la Fundación Fuente Agria, entidad que trabaja en favor de personas con discapacidad: «A través de donativos, pudimos conseguir radios y televisores para que los residentes estuvieran entretenidos en sus habitaciones y se les hiciera más llevadero el periodo de encierro».

Una simple llamada de teléfono hace mucho.

Elisabeth Navarro

Para Elisabeth, el voluntariado es una experiencia fundamental que marca la diferencia. Añade, además, que todas las formas de colaboración son necesarias, sin importar la duración o la disponibilidad: «Hay personas a las que nadie les da los buenos días o hace mucho tiempo que no les preguntan cómo están. Parece algo muy insignificante pero, realmente, una simple llamada de teléfono aporta mucho».