Cadenas de vida, las cartas que traen alegría

En esta nueva rutina de cuarentena en la que estamos viviendo, las oportunidades de colaborar siguen al alcance de todos los voluntarios. Y algunas de estas iniciativas están siendo un alegre éxito de participación como es el caso de la actividad Cadenas de vida.

Esta iniciativa en la que los voluntarios envían sus cartas, dibujos, historias…, se ha convertido en una de las más celebradas tanto por las entidades que reciben estos envíos y sus beneficiarios como por los propios voluntarios. Dar el paso de escribir a alguien contando detalles del día a día, o transmitiendo ánimos y cariño a distancia, es un acto de confianza y de cercanía que se traduce en la mejor de las ayudas. Sobre todo durante este período de parón en el que estamos sumergidos. Para muchas personas, esta vía de contacto y estas cartas en las que los voluntarios depositan toda su ilusión son el momento más alegre del día, ya que les liberan, aunque solo sea durante unos minutos, de esa soledad y monotonía que les ha traído la cuarentena.

María del Mar Mateos, delegada de Gran Canaria, fue una de las primeras voluntarias que se apuntó a la actividad. Desde el primer momento, María del Mar estaba convencida de que ésta era una de esas iniciativas que te marcan. Aunque en este caso no trata directamente a los beneficiarios, y lo hace desde la comodidad de su casa, reconoce la gran importancia que tiene participar. “Es una oportunidad de ayudar a otras personas en centros o residencias que viven situaciones más complicadas”. Su carta iba destinada a un centro de menores, y la escribió expresamente pensando en qué podría sentir un niño en estos momentos. “Traté de que leyendo mi carta, viviera otra realidad distinta a la que vive ahora, que se distrajera y sobre todo, intenté darle ánimos”.

 

En el caso de Anna Miret, delegada de Tarragona, esta actividad está hecha a su medida. Ella tiene por costumbre plasmar por escrito las emociones que se trae consigo a casa cada vez que vuelve de una actividad de voluntariado. “Me entusiasma ser voluntaria y ese ejercicio me ayuda a no quedarme con la emoción contenida”. Así que enviar estas cartas le generaba una ilusión extra, “he ido dándoles distinto formato dependiendo de lo que me inspiraba aquel día. Pero en general, creo que es una buena fórmula de contagiar estas emociones que sientes a otra persona y poder animarle los días”.

 

Las dos coinciden en que participar en esta actividad es algo casi necesario, sobre todo en este contexto en el que estamos. Las actividades online son un aspecto del voluntariado que facilita la disponibilidad, y es una oportunidad de poder dedicar una pequeña inversión de tiempo, a ayudar a aquellos que más lo necesitan.

De momento, Cadenas de vida ya ha generado más de 300 cartas enviadas, han participado un total de 243 voluntarios y 41 entidades se han incorporado al proyecto. Números que tienen como resultado una recompensa incomparable: la alegría que produce en los beneficiarios.

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