Cocina para la emancipación

Aprender a cocinar va más allá de la función básica de alimentarse y calmar el hambre. Desenvolverse en los fogones otorga una serie de cualidades que complementan las capacidades necesarias para el desarrollo personal.

La creatividad, la concentración o la planificación y administración de los recursos disponibles son sólo algunas de las habilidades que genera el mundo de la cocina. Características, además, muy útiles para el paso a la vida adulta y la independencia personal.

Desde diferentes Delegaciones de Andalucía se está colaborando con varias entidades que trabajan en beneficio de jóvenes tutelados, quienes están en el punto final de formación para poder independizarse y autogestionarse. A raíz del confinamiento y la necesidad de adaptar la programación a formato digital, los talleres de cocina on-line se han convertido en una de las iniciativas más reclamadas y celebradas. En función de las necesidades de cada uno de los grupos que participan, se han planteado varias versiones de los talleres. 

En el caso de Sevilla, se realizó una primera prueba que ha derivado en una actividad que continuará de nuevo en septiembre y hasta final de año. Los participantes son menores del centro de la Fundación SAMU en la localidad de Castillo de las Guardas y, debido al interés y a la motivación que han demostrado, cada semana se turnan de dos en dos para asistir a las videollamadas y realizar las recetas con los voluntarios.

Paralelamente, en Huelva se han enfocado las clases de cocina a planificar un menú semanal en base a un presupuesto fijo. De esta manera aprenden a generar platos saludables y económicos a partir de los recursos disponibles y sin necesidad de recurrir a comida preparada, en muchos casos más cara y menos saludable. Los jóvenes participantes del centro de Inserción Socio-Laboral de Corteconcepción, en la Sierra de Aracena de Huelva, han asimilado perfectamente el concepto batch cooking, tan de moda últimamente, realizando numerosas recetas: lentejas con verduras, salmorejo de manzana, espinacas con garbanzos, hummus con palitos de zanahoria, salsa boloñesa de pollo, son sólo algunos ejemplos de la cantidad de platos que han cocinado.


Estas dos experiencias se suman a otras iniciativas con diversas entidades de Cádiz, Jaén y Córdoba, en la que los Voluntarios de ”la Caixa” están volcando su ilusión y conocimientos culinarios ayudando a estos chicos a fomentar su desarrollo personal para completar su emancipación.

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